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Tokio 2020, un año para la gran cita del deporte paralímpico

  • Los Juegos de Japón se celebrarán del 25 de agosto al 6 de septiembre, y contarán con 22 especialidades deportivas

  • Los atletas Daniel Pérez y Lía Beel; el nadador Luis Huerta; y el jugador de baloncesto Pablo Lavandeira, principales opciones para representar a Castilla y León en la cita nipona


Vista actual de Tokio, con el estadio olímpico terminado. FEDEACYL
Vista actual de Tokio, con el estadio olímpico terminado. FEDEACYL

La cuenta atrás ha empezado, y al contrario que en Río de Janeiro -hace ahora tres años-, Tokio ya espera impaciente la apertura de sus Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Japón no ha fallado y, apenas dos años y medio después del inicio de las obras, el corazón de los Juegos 2020, a falta de doce meses para que prenda el pebetero -se especula que usando un coche volador-, tiene finalizadas prácticamente todas sus infraestructuras.

El estadio olímpico, que acogerá las pruebas de atletismo y las ceremonias de apertura y clausura, está previsto que sea estrenado en noviembre. Su coste ha sido de 1.200 millones de euros -qué lejos quedan ya los 30 millones que costó el de los Juegos de Londres de 1948- y Kuma, más sensible con la cultura de su país, ha utilizado madera de las 47 prefecturas de Japón para crear un árbol imaginario que tendrá sus hojas en los asientos de diferentes tonalidades verdes. También incluye detalles más prosaicos: está estudiado para que, en caso de que suceda una emergencia, los espectadores puedan ser evacuados en quince minutos.

Será el primer recuerdo -quizá el más brillante- para el abanderado paralímpico y toda una expedición en la que se espera que haya varios jóvenes deportistas castellanos y leoneses, que ya piensan en el año preparatorio para la cita nipona.

Atletas, como Daniel Pérez, no quiere volver a quedarse con la miel en los labios tras los fiascos de Londres y Río, con la mínima para ambas citas mundialistas. En esta ocasión el saltador leonés, más maduro, afronta la carrera hacia Japón como parte de su destino como atleta paralímpico. La mejor prueba, el Mundial de Dubai del próximo mes de noviembre, que marcará el punto de partida de la preparación para los Juegos.

No será el único atleta de la comunidad con opciones, ya que la burgalesa Lía Beel también tiene la cita del país del sol naciente como objetivo después de su experiencia en Río. La velocista, junto a su guía David, volverá a tratar de viajar con el combinado nacional al mayor evento del mundo del deporte, aunque Beel Quintana no lo tendrá fácil con la eliminación de pruebas y la transformación de otras.

Vista de otra de las instalaciones japonesas. FEDEACYL
Vista de otra de las instalaciones japonesas. FEDEACYL

Serán dos de los aspirantes a representar a la Federación de Deporte Adaptado de Castilla y León (Fedeacyl), en un país que esta semana ha arrancado la cuenta atrás con una imagen ya modernizada y en el que la robótica será uno de los ejes de los Juegos junto a las modernas instalaciones. Queda terminar el estadio olímpico, el Ariake Arena -escenario de los partidos de voleibol-, que estará finalizado en diciembre, y el Tokyo Aquatics -allí se celebrará la natación-, lo más retrasado de todo, que no abrirá hasta febrero… Precisamente, a este recinto también aspira el joven vallisoletano Luis Huerta, quien tratará de mantener su progresión y trayectoria ascendente. Internacional con el equipo español, participará a finales de verano en el Mundial de Londres, que también marcará buena parte de su punto de partida hacia los Juegos de Tokio.

También hay que rematar la Villa Olímpica, que está en el distrito de Harumi y que será el hogar de unos 15.000 deportistas -10.500 olímpicos y 4.500 paralímpicos-. Allí varias empresas privadas están construyendo edificios residenciales de acuerdo con el proyecto de desarrollo urbano del Gobierno Metropolitano de Tokio. Luego se venderán como apartamentos junto con los bloques de torres recién construidos.

Las instalaciones se reparten en dos áreas. Una es la zona del legado, en referencia a los Juegos de 1964, aquellos en los que encendió el pebetero Yoshinori Sakai, un deportista de 19 años que había nacido en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el día que cayó la bomba atómica. La otra es la zona de la bahía de Tokio, más cercana a los aeropuertos de Haneda y Narita. En la primera se aprovechan el Gimnasio Metropolitano, sede de la gimnasia y el waterpolo en el 64, que esta vez acogerá el tenis de mesa, el mítico Yoyogi o el Nippon Budokan, conocido como la sede espiritual de las artes marciales japonesas, especialmente el judo, un deporte que se estrenó como olímpico precisamente allí, en 1964. Otro recinto muy popular es el Kokugikan Arena, donde se celebran los grandes combates de sumo ante un graderío con forma de cuenco, que cederá su espacio al ring de boxeo durante unos días.

Otros posibles representantes de la comunidad, el joven Pablo Lavandeira, jugador del baloncesto en silla, que también puede presumir ya de ser internacional absoluto; mientras que a buen seguro, que otros deportistas tratarán de entrar en las quinielas para unos Juegos Paralímpicos con 22 especialidades, y que se celebrarán del 25 de agosto al 6 de septiembre.

 

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